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Hola, soy Alicia
y ofrezco soluciones para que crees
tu propia Clínica Del Millón.

Tal vez hayas alcanzado cierto éxito a nivel profesional, y te estés preguntando cómo impulsar más tu carrera y llegar al próximo nivel. Tener más pacientes, más ingresos o más prestigio.

¿Qué tengo yo para ti?

Me llamo Alicia Ferrer y soy ortodoncista por tradición familiar (sumamos tres generaciones y de momento 8 odontólogos).

Mi pareja y yo queríamos reinventar el modo en que se ejercía y entendía la odontología. Así que decidimos cubrir el hueco que había en el mercado.

Para crear una experiencia del paciente memorable, una experiencia única de 7 estrellas en todos los sentidos, recurrimos a expertos de otros sectores como el turístico, y el gastronómico. Sectores con un largo recorrido en I+D en experiencia del usuario.

En 2018 fundo Élice, una consultoría de autor donde ofrezco a odontólogos en busca de la excelencia soluciones para impulsar su carrera y conseguir la vida que siempre han soñado.

El valor diferencial de mi método radica en diseñar un plan a la altura de las aspiraciones de cada clínica. No aplico una solución universal que supuestamente funciona para todo el mundo ya que no creo que haya una única solución para todos.

Formo parte de un grupo mastermind de dentistas de todo el mundo que nos permite tener una visión 360º de las tendencias de nuestro sector a nivel mundial.

Hemos creado nuestra propia clínica del millón gracias a la ayuda de mucha gente generosa, ética y amante de la odontología que nos ha guiado en este camino.

ESTA ES MI HISTORIA

Deja que te cuente cómo llegué a crear
mi propia Clínica del Millón

Como odontóloga por influencia familiar, siempre quise ser ortodoncista
y especializarme en ortodoncia invisible.
Mi primer curso de ortodoncia fue un curso de ortodoncia lingual. Por eso en 2003 me fui a estudiar a la Universidad de New York (USA), una de las primeras del mundo con un programa consolidado en Invisaling.

Al poco tiempo de volver a España alcancé eso que llaman éxito, ya que en aquel momento éramos muy pocos ortodoncistas ofreciendo Invisalign en Cataluña. Trabajaba en 5 clínicas, muchas horas. Ganaba mucho dinero, entregando el máximo de mí porque algunas clínicas no contaban con el personal suficiente. Vivía en una atmósfera de mucho estrés.

La sensación de no llegar a todo marcaba mi día a día… Vamos el éxito tal y como lo había entendido: trabajar mucho y vivir estresada… modelo de yuppi de los 80…

El día que nació mi hijo, nació con él la necesidad vital de plantearme qué era realmente el éxito para mí. Quería cuidar a mi hijo, viajar por el mundo, seguir estudiando y sobretodo volver a disfrutar de un trabajo maravilloso: la odontología.

Fue entonces cuando decidí contar con la ayuda de un coach de negocios. Nunca olvidaré lo que me dijo en la primera sesión de trabajo: “Tú no eres una autónoma, eres una autoempleada… Me atravería a decirte que más bien eres una autoesclava.”

Para despertar, a veces necesitas escuchar en boca de un tercero las palabras que siempre ha gritado tu voz interior y que has aprendido a ignorar. Empecé a darme cuenta de que esa forma de vida, la que otros definen como éxito, era un mero espejismo para mí. Fue mi punto de inflexión. Decidí dejar aquel ritmo frenético y sinsentido.

Con la ayuda de Toni, mi pareja, decidimos emprender la aventura de abrir nuestra propia clínica. En 2015 abrimos la clínica del millón de ideas, de oportunidades, de sueños y, por qué no… de euros. Pero al poco tiempo empezamos a encontrarnos obstáculos. Nos dimos cuenta de que para aprender, era necesario desaprender. Volver a las bases. Y hacernos las preguntas adecuadas.

Queríamos que nuestra clínica del millón fuera mucho más que una clínica dental. Queríamos reinventar la experiencia del paciente y la manera de gestionarla.

Así que nos tocó hacernos un montón de preguntas. Sobre nuestra filosofía de vida, con qué equipo queríamos contar, cómo queríamos que fuera la experiencia de nuestros pacientes, que papel tenía la formación personal y profesional, cómo gestionar nuestros sistemas y qué significaba el éxito para nosotros… Casi nada, ¿verdad? Han sido unos años intensos de mucha prueba y error, tesón e ilusión.

Y nuestro proyecto ha terminado consolidándose como una clínica de referencia en el sector. Porque aúna profesión y vida personal. Lo que todos estamos buscando: Conciliación.

Ahora trabajo 2 días como ortodoncista, dedico dos jornadas a la formación y gestión y me queda todo el tiempo del mundo para ocuparme de mi máxima prioridad: mi familia. Por fin tenemos nuestra clínica del millón, en la que es posible disfrutar con la dirección y la gestión sin renunciar a pasar tiempo con nuestra familia.

¿Y tú?
¿Te animas a tener también tu propia Clínica del Millón?